img.quarter.23 Masones encarcelados por defender la Democracia y la Libertad

La R.·. L.·. S.·. Cibeles nº 131 no realiza ninguna actividad relacionada con la política. Mas sus miembros son plenamente libres de tener las ideas políticas que más acomoden a cada uno de ellos; siendo el común denominador la defensa de la democracia y la libertad, lo que lógicamente está indisolublemente unido a la condena de cualquier tipo de dictadura, entendiendo como tal todo gobierno que no nazca de la voluntad de los ciudadanos libre y democráticamente expresada. Voluntad necesariamente expresada en un sistema político legítimamente constituido, que no limite en forma alguna las libertades individuales o colectivas, sean de pensamiento, expresión, asociación, reunión, desplazamiento, fijación de domicilio, emigración, etcétera.   

El pueblo cubano lleva 46 años sometido a una dictadura comunista. La Masonería no intervine institucionalmente en política y, por ello, en cumplimiento de las propias leyes de la Masonería, la Gran Logia de Cuba (reconocida y en fraternales relaciones con la práctica totalidad de las Grandes Logias regulares del mundo) se abstiene de toda actividad política. Pero muchos de sus miembros como el pueblo del que surgen y al que pertenecen han sufrido la represión a la que la imperante dictadura somete a cuantos se atreven a pensar de forma distinta a la establecida por el omnipresente partido comunista, único legal en Cuba. Represión que sufren cuantos se atreven a defender la democracia y la libertad, sea cual sea su afiliación o militancia. A causa de dicha represión y de la absoluta falta de libertades que sufre el pueblo, son muchos los masones cubanos que han tenido que abandonar sus casas y a sus familias para, las más de las veces jugándose la vida, marchar al exilio. Los masones somos hombres libres, librepensadores amantes de la libertad, en su consecuencia y por nuestra acción personal en el ámbito social en el que cada uno de nosotros nos movemos, defendemos las libertades, la democracia, el derecho a expresar libremente el pensamiento, el derecho de libre asociación y reunión, el derecho a participar en la vida política del país en el que hemos nacido, expresando con plena libertad nuestras ideas políticas, así como el de asociarnos en partidos políticos con quienes las compartan, el derecho a defender nuestros intereses laborales mediante la pertenencia a sindicatos libres bajo el solo control de los trabajadores a él afiliados. Ninguna de las mencionadas libertades existe en Cuba. Ninguno de los inalienables derechos civiles, políticos y sindicales de los que disfrutamos los ciudadanos europeos existe en Cuba.

A consecuencia del aumento de la represión política desencadenado en Cuba en la primavera de 2003, decenas de cubanos fueron encarcelados. Entre ellos se cuentan 12 masones cubanos, 12 masones culpables de atreverse a pensar, 12 masones culpables de defender la libertad y la democracia para el pueblo al que pertenecen. 12 masones cubanos culpables de querer para el pueblo cubano las mismas libertades políticas, el mismo nivel de democracia y libertad del que disfrutamos los ciudadanos europeos. No intentaron subvertir por la fuerza el orden comunista establecido en Cuba. Sus únicas armas fueron la pluma y la palabra. No predicaban la revolución ni la subversión, no instaban a la violencia ni al sabotaje, no pedían ni organizaban huelgas ni manifestaciones, no desarrollaban actividad alguna encaminada a alterar el orden público. Simplemente se limitaban a pedir en sus escritos, en sus conversaciones, en sus poesías, en sus canciones, la evolución pacífica del régimen comunista hacia una democracia homologable con la de cualquier país europeo. Por tan grave delito, así se considera en Cuba, fueron detenidos y encarcelados a la vez que privados de cualquier garantía sobre su integridad física, sobre su vida:

1.-  Blas Giraldo Reyes, 48 años de edad, Maestro Masón miembro de la Respetable Logia Simbólica Sancti-Spíritus, en la ciudad del mismo nombre. Miembro del Comité Ciudadano Gestor del Proyecto Varela en Sancti-Spíritu. Director de la Biblioteca Independiente 20 de mayo. Pertenece al Movimiento Jóvenes para la Democracia. Está casado con la Sra. Isel de las Mercedes Acosta Obregón.

Condenado a 25 años de prisión que cumple en la cárcel de Boniato, en Santiago de Cuba, a 513 kilómetros de Sancti-Spíritus, donde reside con su familia en Calle 26 de Julio, nº 30, entre 3ra del Oeste y Ferrocarril, Reparto Colón, Sancti-Spíritus.

2.- Fidel Suárez Cruz, 34 años de edad, Maestro Masón miembro de la Respetable Logia Simbólica Julio Baguer, en Las Martínas, Pinar del Río. Casado con la Sra. Aniley Puente Varela. Es trabajador agrícola y miembro del Partido pro Derechos Humanos en Pinar del Río. Es también director de la biblioteca independiente San Pablo y activista del movimiento 20 de mayo. 

Condenado a 20 años de prisión que cumple en la cárcel de Agüica, en Matanzas, a 264 kilómetros de su domicilio en la Finca "La Irene" S/N, Cooperativa Carlos M. de Céspedes, Manuel Lazo, Sandino, Pinar del Río.

 3.- Alfredo Manuel Pulido López, Maestro Masón miembro de la R.·. L.·. S.·. La Voz del Maestro, en Camaguey; condenado a 14 años de prisión.

4.- Héctor Maceda Gutiérrez, Maestro Masón, grado 33 del Rito Escocés Antiguo y Aceptado, miembro de la R.·. L.·. S.·. Hijos de la Viuda, en La Habana. Es periodista independiente de la Agencia de Prensa Grupo Decoro. Casado con la Sra. Laura Inés Pollán Toledo. Su domicilio es Neptuno 963 Bajos, entre Aramburu y Hospital, Centro Habana.

Condenado a 20 años de prisión que cumple recluido en la prisión "La Pendiente", en Villa Clara.

5.- Nelson Aguilar Ramírez, de 57 años, Maestro Masón, Grado 18 del Rito Escocés Antiguo y Aceptado, miembro de la R.·. L.·. S.·. Amor Fraternal, en La Habana. Es el presidente del Partido Ortodoxo de Cuba y miembro de la Asamblea para Promover la Sociedad Civil en La Habana. Electricista de profesión. Casado con la Sra. Dolia Leal Francisco

Condenado a 13 años de prisión que cumple en la prisión de Boniato, en Santiago de Cuba, a 860 kilómetros al este de La Habana, donde reside con su familia en 28 nº 157, apartamento 15, entre 17 y 19, Vedado Plaza, La Habana.

6.- Eduardo Días Fleitas, de 51 años, Maestro Masón miembro de la R.·. L.·. S.·. Roberto S. Reinhart, en Consolación del Sur, Pinar del Río. Es un pequeño agricultor nacido en Consolación del Sur, provincia de Pinar del Río. Está casado con la Sra. Margarita Deulofeu Almirola. Activista del Movimiento 5 de Agosto.

Condenado a 21 años de prisión que cumple en la cárcel Kilo 8, en la ciudad de Camagüey, a 698 kilómetros de su domicilio en Calle 20 nº 1903 A, Entronque de Herradura, Km 1,500 Carretera de San Andrés, Consolación del Sur, Pinar del Río  .


7.- Víctor Rolando Arroyo Carmona, de 52 años, Maestro Masón miembro de la R.·. L.·. S.·. Paz y Concordia, en Pinar del Río. Es periodista, miembro de la Unión de Periodistas y Escritores Cubanos Independientes (UPECI) en Pinar del Río y Director de la Biblioteca Independiente Reyes Magos. Preside la Asociación Foro por la Reforma. Casado con la Sra. Elsa González Padrón.

Fue detenido el día 18 de marzo de 2003 y sometido a Juicio Sumarísimo el día 3 de abril del mismo año y condenado a 26 años de prisión que cumple en celda de castigo en el Combinado de Guantánamo, a 910 kilómetros de La Habana. Su domicilio es: Adela Ascuy nº 10, entre 1º de Mayo y Gerardo Medina, Pinar del Río.


8.- Antonio Díaz Sánchez, de 41 años, Maestro Masón miembro de la R.·. L.·. S.·. Libertad y Civismo, en Playa, La Habana. Electricista de profesión. Es miembro del Movimiento Cristiano de Liberación y del CCGPV en La Habana.

Condenado a 20 años de prisión que cumple en el Centro Penitenciario Provincial de Holguín, a 730 kilómetros al este de La Habana, donde tiene su domicilio en Calle 122 nº 2903 entre 29 y 31, Reparto Zamora, Marianao, La Habana.


9.- Pedro Pablo Álvarez Ramos, de 55 años, Maestro Masón, miembro de la R.·. L.·. S.·. Luz de Oriente, en La Habana. ES el presidente del Consejo Unitario de Trabajadores (afilada a la Central Latinoamericana de Trabajadores CLAT) y a la Confederación Mundial de Trabajadores. Es Miembro del Comité de Relatoría de "Todos Unidos" y del ejecutivo del CCGPV en La Habana. Está casado con la Sra. Elisabeth Pruneda Balmaseda.

Constantemente hostigado por sus actividades sindicales, de octubre de 2000 a enero de 2001 estuvo preso en la cárcel.

El día 19 de marzo de 2003 su vivienda fue allanada y entre otras pertenencias le fueron confiscados los libros de la Biblioteca Sindical Emilio Máspero.  

Condenado a 25 años de prisión que cumple en la prisión provincial de Ciego de Ávila, conocida como "Canaleta", en Ciego de Ávila, a 423 kilómetros de La Habana, su domicilio, en Carlos III nº 809, 2º piso, apartamento 10, entre Retoro y Placencia, Centro Habana, La Habana.


10.- Luis Enrique Ferrer García, de 29 años de edad, Maestro Masón miembro de la R.·. L.·. S.·. Dos Ríos, de Palma Soriano, Santiago de Cuba. Miembro del Movimiento Cristiano Liberación, en Puerto Padre. está casado con la Sra. Milka María Peña Rodríguez y tiene una hija nacida el 15 de junio de 2003, estando ya el padre en prisión; la pusieron el nombre de María Libertad.

Condenado a 28 años de prisión que cumple recluido en Combinado del Este, La Habana, a 657 kilómetros de su familia, que reside en calle Circuito Norte nº 88 C, entre Camilo Cienfuegos y Calle 32, Puerto Padre, Las Tunas.


11.- José Daniel Ferrer García, de 34 años de edad, miembro de la R.·. L.·. S.·. Dos Ríos, de Palma Soriano, Santiago de Cuba. Coordinador del Movimiento Cristiano Liberación y miembro del CCGPV en Santiago de Cuba. Está casado con la Sra. Belkis Ferrer, tiene dos hijos de corta edad.

Condenado a 20 años de prisión que cumple en la cárcel Kilo 5½, en Pinar del Río, a 1024 Kilómetros de su familia, que reside en Calle 7 Final nº 318, Loma Blanca, Palmarito de Cauto, Santiago de Cuba.


12.- Jorge Olivera Castillo, de 42 años de edad, Compañero Masón miembro de la R.·. L.·. S.·. Llansó, de Arroyo de Naranjo, La Habana. Director de la Agencia de Prensa Independiente HabanaPress, en La Habana. Casado con la Sra. Nancy Alfalla y con domicilio en San José nº 408, apartamento 43, 4º piso, Centro Habana, La Habana.

Condenado a 18 años de prisión que ha estado cumpliendo en el Combinado de Guantánamo, a 910 kilómetros de La Habana. Ha sido excarcelado recientemente.


¡No os olvidamos Hermanos, ni a vosotros ni a vuestras familias! Para que el mundo no os olvide mientras que os pudrís en las mazmorras de la dictadura, nace esta página, que no habla de política ¡Sí de libertad!

Sírvenos al caso el pensamiento de José Martí, padre de la patria cubana e insigne masón:

"Solo la opresión debe temer al pleno ejercicio de la libertad. Libertad es el derecho que todo hombre tiene a ser honrado, y a pensar y a hablar sin hipocresía. Un hombre que oculta lo que piensa, o no se atreve a decir lo que piensa, no es un hombre honrado. Un hombre que obedece a un mal gobierno, sin trabajar para que el gobierno sea bueno, no es un hombre honrado."

 

        R.·. H.·. Miguel Angel de Foruria y Franco

 

        Maestro Masón, grado 33 del R.·. E.·. A.·. y A.·. 

 

 Para más información sobre la represión política y falta de libertades en Cuba, consultar los informes de Amnistía Internacional que se encuentran en la dirección http://web.amnesty.org/library/esl-cub/index 

Empezaremos por decir que la Masonería es una Orden Iniciática, Esotérica, Elitista y Caballeresca, lo que la confiere características propias que la distinguen de otras instituciones.

Pretende la evolución ética, moral y espiritual de sus miembros. Proclama al Gran Arquitecto del Universo como Principio Generador y como Símbolo Superior de su aspiración y construcción ética.

No prohíbe ni impone a sus miembros ninguna convicción o práctica religiosa.

El Grande Oriente Español, en su Constitución del año 1.934, declaraba:

La Francmasonería es un movimiento del espíritu, dentro del cual tienen cabida todas las tendencias y convicciones favorables al mejoramiento moral y material del género humano.

La Francmasonería no se hace órgano de ninguna tendencia política o social determinada. Su misión es la de estudiar desinteresadamente todos los problemas que conciernen a la vida de la humanidad para hacer su vida más fraternal.

La Francmasonería declara reconocer, por base de su trabajo, un principio superior e ideal, el cual es generalmente conocido por la denominación de Gran Arquitecto del Universo. No recomienda ni combate ninguna convicción religiosa, y añade que ni puede, ni debe, ni quiere poner límites, con afirmaciones dogmáticas sobre la Causa Suprema a las posibilidades de libre investigación de la verdad.

La Gran Logia de España, en el Preámbulo de su Constitución, vigente desde 1.999, dice:

La Francmasonería tiene su fundamento esencial en la fe en un Poder Supremo expresado bajo el nombre de Gran Arquitecto del Universo; sus principios se resumen en estas dos máximas: conócete y ama a tu prójimo como a ti mismo.

La Francmasonería es una asociación libre de hombres independientes, los cuales solo dependen de su conciencia y se dedican a poner en práctica un ideal de paz, amor y fraternidad.

Tiene como objetivo el perfeccionamiento moral de la humanidad y como medio de propagación de una  verdadera filantropía, con el empleo de costumbres y formas simbólicas.

Impone a todos sus miembros el respeto a las opiniones ajenas y les prohíbe toda discusión política o religiosa, a fin de constituir un centro permanente de unión fraternal. Los francmasones se reúnen en Logias con el fin de trabajar allí ritualmente, con celo y asiduidad, y solo admiten a hombres mayores de edad, creyentes, de buenas costumbres, gentes de honor, leales y dignos en todos los aspectos.

En las Logias se aprende a amar a la Patria, someterse a sus justas Leyes y respetar las Autoridades legítimamente constituidas; a considerar el trabajo como un deber esencial en el ser humano y en consecuencia, a honrarlo en todas sus formas.

Pero, más allá de conceptos que algunos podrían considerar poco concretos, la Masonería se constituye en una Orden que tiene como fin formar a sus miembros en el conocimiento y respeto de valores superiores basados en la verdad. Verdad que no se impone ni propone, sino a la que cada masón llega por el análisis y el conocimiento. La Masonería se constituye en una Orden que pretende la evolución ética, espiritual y moral de sus miembros y, a través de ellos y de su ejemplo individual y personal, la evolución ética, espiritual y moral de la humanidad.

La iniciación, única puerta de entrada a la Masonería, pretende abrir un proceso de cambios por los que el masón, dejando atrás cuanto le separa de su propio espíritu, adquiere conocimiento de su Ser interno y de su trascendencia; lo que le llevará a la búsqueda de la verdad. Mas la Masonería no impone ningún tipo de dogma o creencia. Propone, mediante símbolos y alegorías, más por la práctica de los Rituales, principios que deben ser analizados por el masón y, de su individual y personal análisis y comprensión, cada masón sacar las propias conclusiones. No quiere la Masonería aleccionar a sus adeptos, sino que cada masón llegue a la meta que para si mismo se fije, él, no otro. Quiere la Masonería que cada masón llegue a su verdad... a su propia e individual comprensión y conocimiento de la verdad. De ahí el sobrenombre de Librepensadores por el que son conocidos los masones.

Es la Masonería, pues, una Orden Iniciática. Por la iniciación y siguiendo el camino que solo ella abre a través de los diferentes grados en los que la Masonería escalona sus propuestas, es como el masón, rompiendo las cadenas que atan al hombre a lo animal, a lo puramente material, llega al conocimiento de su propio Ser interno y de su trascendencia. Es así como la Masonería, haciendo hombres mejores de hombres que ya eran buenos, libres y justos antes de ser iniciados, propicia que mediante el ejemplo de cada masón en su entorno familiar, social, laboral, etcétera, toda la humanidad en pleno evolucione positivamente.

La Masonería es esotérica en los términos precisos que define el Diccionario de la Lengua Española, editado por la Real Academia Española.

Es esotérica porque a su conocimiento solo se llega por la iniciación, quedando oculto, reservado, para los no iniciados.

Es esotérica porque su conocimiento es de difícil acceso, no se da, no se imparten clases, el conocimiento que lleva a la verdad se adquiere mediante el estudio y la reflexión.

Es esotérica porque al igual que los filósofos de la antigüedad no comunicaban sus doctrinas sino a un corto número de sus discípulos, la Masonería mantiene velados sus conocimientos y los principios que propone por símbolos y alegorías y, a las claves de los unos y de las otras, solo se llega por la iniciación y la práctica de los rituales mediante los que se desarrolla el trabajo en las Logias.

Es esotérica porque sus principios y conocimientos solo se transmiten oralmente a los iniciados.

Pero, por ser una Orden iniciática y esotérica, la Masonería rechaza y condena el mal llamado ocultismo y todo el fraude a ingenuos, todo el fraudulento montaje económico de las supuestas mancias adivinatorias. La Masonería rechaza y condena a las sectas, iglesias y creencias que privan a sus miembros del libre albedrío, de la libertad de análisis y decisión. Y, si la Masonería no apoya a ninguna religión concreta, menos aun puede apoyar a los llamados cultos satánicos, al satanismo, el cual condena radicalmente.

La Masonería es una Orden Elitista, por que en sus filas militan las elites intelectuales del mundo entero, los hombres más avanzados espiritual y moralmente, aquellos que creen firmemente que el paso del hombre sobre la tierra transciende al simple hecho material y temporal; en suma, de la parte que el hombre tiene de animal, para sublimarse en lo que tiene de espiritual.  Sin olvidar que elites son todos aquellos, sea cual fuere su posición social o económica, que dejando atrás las pequeñas miserias humanas y los comprensibles egoísmos individualistas, dedican un poco de su tiempo a su desarrollo intelectual, espiritual y moral, poniendo su persona al servicio de la humanidad.

La Masonería es una Orden Caballeresca, no en los aspectos que se desprenden de una lectura exotérica y simplista de las viejas novelas de caballería y mucho menos aun en el sentido clasista. Lo es tomando el simbolismo profundo, esotérico, de los ideales de Camelot, Arturo y la Tabla Redonda; la búsqueda del Santo Grial, cuyo bellísimo simbolismo esotérico puede ser el norte del buscador de la Luz. Lo es porque ideal de vida caballeresco es la entrega desinteresada a las causas nobles, al servicio a la humanidad.

Así, la Masonería, por su espíritu caballeresco pudo ser inspiradora de la Revolución Francesa, en cuanto fin del Viejo Régimen, pues no puede menos que condenar el terror que desencadenó. Como antes lo fue de la Americana, en la que los 56 revolucionarios, padres de la patria, mayoritariamente masones; entre ellos George Washington, de la Gran Logia de Virginia; Benjamín Franklin, de la Gran Logia de Pennsylvania; Thomas Jefferson, de la Gran Logia de Virginia; John Adams, de la Gran Logia de Massachussets; John Quincy Adams, de la Gran Logia de Virginia, luego 6º Presidente; William Whipple, de la Gran Logia de New Hampshire; Benjamín Harrison, de la Gran Logia de Virginia; John Penn, de la Gran Logia de Carolina del Norte; Abraham Clark, de la Gran Logia de Nueva Jersey...  etcétera, proclamaron en 1776 la libertad de las 13 colonias, con una Declaración de Independencia de la que, por ser Masonería pura, sería difícil destacar un párrafo concreto, pero de la que recordaremos, entre otros muchos párrafos de igual mérito y contenido masónico:

 "Sostenemos como verdades evidentes que todos los hombres nacen iguales, que están dotados por un Creador de ciertos derechos inalienables, entre los cuales se cuentan el derecho a la vida, a la libertad y al alcance de la felicidad; que, para asegurar estos derechos, los hombres instituyen gobiernos, derivando sus justos poderes del consentimiento de los gobernados; que cuando una forma de gobierno llega a ser destructora de estos fines, es un derecho del pueblo cambiarla o abolirla, e instituir un nuevo gobierno, basado en esos principios y organizando su autoridad en la forma que el pueblo estime como la más conveniente para obtener su seguridad y su felicidad."

La Masonería mantiene y perpetúa entre sus miembros el espíritu caballeresco que informó la obra de los enciclopedistas y más tarde la de los ilustrados del siglo XIX, casi todos ellos masones. El de filósofos y pensadores, miembros de la Masonería, como Montesquieu, Voltaire y Rousseau. El de artífices de la emancipación de Hispanoamérica, como, por ejemplo y entre otros muchos, los masones San Martín, Bolívar y Martí. El de los también miembros de la Orden, Cavur, Garibaldi y Mazzini, héroes de la independencia y unidad italiana. El de músicos masones como el austriaco Mozart y el español Tomas Bretón. Poetas como Goethe o Moratin. Escritores como el inglés Kipling, el francés Stendhal y el español Blasco Ibáñez. Científicos como los doctores Santiago Ramón y Cajal y Alexander Fleming. Cirujanos como el Dr. Cristian Barnard, artífice en 1967 del primer trasplante de corazón a un ser humano. Descubridores e inventores como los españoles Isaac Peral y Juan de la Cierva o el francés Luis Lumiere. Políticos y estadistas como Práxedes Mateo Sagasta, Salvador Allende, Winston Churchil,  Benjamín Franklin. Hombres ilustres como Baden Powel, fundador de movimiento escultista o el antiesclavista Schoelcher. Actores como el británico Peter Sellers. O los promotores de la Sociedad de Naciones, que soñaban acabar con las guerras. El mismo espíritu caballeresco de entrega desinteresada a las nobles causas que guió a los inspiradores de la Unión Europea, con Monet a la cabeza. O a los padres del Consejo de Europa, masones la gran mayoría de ellos. Finalmente, ya como anécdota, con el mismo espíritu de Neil Amstrong, masón y primer hombre que pisó la Luna, sobre cuya superficie depositó una escuadra y un compás en recuerdo de su gesta.

En definitiva, el espíritu de los cientos de miles, millones de hombres que, desde sus ideales caballerescos y masónicos, mantienen a sus expensas y en silencio, sin subvenciones de ningún Estado, hospitales, asilos, universidades y escuelas.

Si debiéramos resaltar algo del espíritu de la Masonería, muy probablemente nos inclinaríamos por la autentica y profunda fraternidad que une a todos los masones del mundo entero, muy especialmente, claro está, a los miembros de una misma Gran Logia y, mucho más aun, a los de una misma Logia. Pero aun siendo muy importante no es ese el fin primordial de la Masonería, pues para ese tipo de fines ya están muchas y prestigiosas instituciones profanas.

Mucho más allá de ese principio de fraternidad universal, de indudable importancia y valor humanístico, e incluso iniciático, principio de auténtica fraternidad que llevaría a tener la filantropía como uno de los medios de los que podría valerse para alcanzar los propósitos que la animan, la Masonería tiene fines que mantiene muy presentes, siendo la síntesis de todos ellos cambiar el mundo. Esa es la meta final que se propone alcanzar, ese es el fin que constituye el auténtico Ser y existir de la propia Masonería. Dicho así, sin circunloquios ni palabrería vana, que oculten la realidad.

Pero ese fin no tiene connotaciones que lo liguen a lo profano, a lo prosaico, a intereses materiales, a bajas pasiones y aspiraciones que, si pudiesen ser admisibles en el mundo profano, en ninguna forma pueden llegar a serlo, ni como medio, ni como fin, para la Masonería. Porque cuando un masón afirma que la Masonería pretende cambiar el mundo, se está refiriendo a que la Masonería trabaja para hacer evolucionar ética, espiritual y moralmente a la humanidad, a partir de los principios que constituyen su Ser y de los ideales de Libertad, Igualdad y Fraternidad que defiende.

En los proclamados fines más en los métodos para alcanzarlos, es en lo que la Masonería se diferencia de otras meritísimas instituciones que también tienen como objetivo el desarrollo de la humanidad. El peculiar sistema de trabajo personal e individual que la caracteriza, muy alejado de la acción institucional sobre la sociedad, la marca e individualiza.

No siendo, como no lo son, fines de la Masonería participar en forma alguna en política, ni en negocios, ni en ninguna otra actividad profana, La Orden Masónica centra sus esfuerzos en llevar a los masones a las condiciones espirituales, éticas y morales que les permitan trabajar en pos de alcanzar los fines que sí le son propios a nuestra Orden. Para ello la Masonería pone a disposición de sus miembros todos los medios necesarios «de orden iniciático, esotérico y simbólico» para que –individualmente y por el trabajo personal que cada uno sea capaz de realizar en sí mismo, más en la intimidad de las Logias auxiliándose siempre los unos a los otros– puedan avanzar a través del sistema reglado y graduado que caracteriza a la Masonería, teniendo como meta final cambiar el mundo.

Una vez logrados estos significativos avances por el camino iniciático, será cada masón el que con su ejemplo personal e individual influirá en los entornos familiar, profesional y social al que pertenezca; trasmitiendo así a la sociedad profana –mediante el ejemplo de una vida ordenada, respetuosa con las leyes y con los derechos de los demás y entregada a ideales legítimos y nobles– las enseñanzas recibidas a través de los principios proclamados por la Masonería.

Mas, el profundo arcano de la Masonería no se revela efectivamente, si no a los que llegan a ser auténticos masones, a aquellos que siguen con perseverancia el camino iniciático y se entregan a la Masonería sin ningún tipo de reservas, y sin más ambiciones humanas que las legítimas de lograr convertirse en auténticos iniciados; es decir, en obreros iluminados al servicio de la Inteligencia Constructora del Universo, la cual debe de manifestarse en el masón como una verdadera Luz que alumbra, desde un punto de vista superior, todos sus pensamientos, palabras y acciones.

En alguna forma masón –lato sensu– se nace. Porque ser masón significa participar de una condición espiritual especial, inconfundible e intransmisible, que aflora tras la iniciación y la identificación del iniciado con su propio ser interno y, a través de él con el Trazado realizado para la Humanidad por el Gran Arquitecto del Universo.

La Masonería, como Institución ético jurídica, Alta Cátedra Moral desde la que emanan los grandes principios y formulaciones al servicio de la Humanidad, confiere las características visibles de masón a aquellos que ya eran, potencialmente, portadores del Espíritu Iniciático; proporcionándoles los medios necesarios para cultivar su intelecto y su espíritu, mediante el estudio de determinados símbolos y la practica consciente de los Rituales. Unos y otros encierran un profundo significado esotérico, que es la llave que abre las puertas del conocimiento y la clave para que cada masón logre profundizar en lo más profundo de su corazón.

Dicho esto, únicamente queda proclamar que solamente se es masón “stricto sensu” si se profesan los principios iniciáticos, se cultiva el esoterismo y, en lo que corresponda, el conocimiento exotérico; si se tiene firmemente asentado el sentido de la responsabilidad individual, como confirmación del Espíritu Caballeresco con el que el masón debe de desempeñar su misión en el mundo profano.

La Masonería Regular profesa inderogablemente el espiritualismo y rechaza el materialismo y el racionalismo ateo; por ello, la Luz de la Razón que informa el Ideal Masónico, se legitima al emanar del Conocimiento Iniciático. Así, repetimos, la Masonería es una Orden iniciática, esotérica y caballeresca y, por lo tanto, elitista.

Es por ello que a la hora de admitir nuevos miembros, la Masonería está muy atenta a que no se infiltren aquellos que, por su poca formación espiritual, moral, cultural o humanista, puedan significar un freno en el desarrollo individual o colectivo. También está obligada a tener en cuenta la situación social y económica de los posibles candidatos; los cuales, además de, y esto es condición sine qua non, disponer de medios para mantener dignamente a su familia, han de disponer también de unos pequeños medios materiales para contribuir al sostenimiento y crecimiento de la Orden y, aun les ha de sobrar alguna cantidad para obras filantrópicas, de acuerdo con los viejos principios. Sin que lo dicho signifique, en absoluto, que en los criterios de selección intervengan conceptos mercantilistas, tan alejados del pensamiento y actitud masónicas.

Pero no podemos dejar de tener presente a la hora de admitir nuevos miembros, que la primera obligación del Hombre es para sí y para con su familia, y que solo una vez que ha cubierto dignamente sus propias necesidades y las de los suyos, podría, legítimamente, pensar en entregarse a otras causas.

Por lo demás, las contribuciones que en forma de cuotas periódicas cada masón satisface a través de su Logia, por su importe no van más allá de una pequeña cantidad mensual fácilmente asumible por cualquier persona que disponga de un puesto de trabajo, en el que perciba un salario de tipo medio y, en todo caso, de cuantía nunca superior a la que se gasta habitualmente en tomar unas cervezas con los amigos.

En todo caso, no debemos olvidar que garantizados los mínimos admisibles, y sentado que es obligación de todos los masones atender al sostenimiento de la Orden, a la Masonería no le interesa el dinero ni la posición que puedan tener sus miembros o aspirantes a serlo. Solo le interesan las cualidades humanas y la voluntad de crecer espiritual, ética y moralmente a través del camino iniciático.  

Si tras lo dicho cualquier posible lector de estas líneas desea saber algo más sobre la Masonería, no dude en escribirnos, con mucho gusto le atenderemos.